El reciente mix de Soulwax a Get Innocuous! transforma lo que es un excelente, casi perfecto, track 1 (hornby –sí, ya sé, lugar común, soy otro de esos- en su teoría mixtapeera, la consideraría la epítome de lo que es una rola para abrir: hipnótica en plan métete-en-trance, con punch pero no tanto, para que la dos y la tres suenen más duro y el disco tenga flow, que sea larga para ir construyendo expectativas sirve también), en una épica de 10 minutos, selectivísima en su búsqueda y repetición de hooks y catch-frases, dedicada exclusivamente a marcar lo muy cabrón de la original y que en las melodías agregadas no hace sacrificio alguno, un trabajo de maquillaje dramático. El tema tanto hace gestos a las tan aclamadas palmaditas y cencerros de los trabajos anteriores de los dos grupos, como al ya patentado, ahora muy controlado, sonido galactor de estática-transistor que Soulwax ha venido usando desde sus remezclas nocturnas (con fondos muy densos de rock mamón apuntados por estructuritas cristalinas de proto todo). Contrastes interesantes que de repente suenan a atmósfera y de repente son brutalmente súbitos, todo eso con una última capa de eco de falta repentina de oxígeno en el cerebro (sin el peligro de desmayarse u olvidar recuerdos de infancia) que hace que Nancy Whang suene como si fuera una de esas pinturas de airbrush de robots cachondas y Murphy como Hal en overdrive.
Hacerle un remix a LCD es algo complicado, poca banda le ha atinado a la hora de entrarle a moverle sus cositas a la música de James Murphy, entre las innumerables cosas a las que suena (otras cosas, viejas o snobs, casi siempre las dos) y la analidad murphyana a la hora de trabajar las rolas, hay muy poquito para donde moverle a las canciones del neoyorquino, y cuando se le puede mover, que repito es en muy pero muy pocas rolas, parece que la clave para hacer un lado B chingón que vaya más allá de rola-exclusiva-para-nerds-y-o-chavos-enterados es una onda de entrarle con algo de humildad: nada de “le pongo el particular sonido y estilacho“, el truco aparentemente es seguir las pistas que el macabro gordito ha dejado dentro de la misma rola y seguirle el juego, más como cómplice que como rival en ese arte de ser un mamón con no solo un gustazo, sino un mamón que sí entiende y hasta agrega puntitos a Losing My Edge, ese manifiesto retroactivo, carta de intenciones y quizá uno de los temas más importantes de los últimos 10 años (así, culeros).
Es por eso que hay tan poquitos remixes chingones a LCD: poca banda le puede entrar en esos términos, tan poca con la habilidad, el bagaje y la biblioteca necesaria, que es más fácil conseguir que cacas grandes (los FF producidos por Eroooool Alkan) y cacas legendarias (John Cale) le covereen y le hagan lados b´s que vale mucho la pena escuchar. Venga, que hay sólo 4 remixes decentes a LCD Soundsystem y no tiene nada de arbitrario que 2 de ellos sean de Soulwax.
Más allá de ser buenos músicos, aplicados y que le han dado por un rato, James Murphy y Stephen Dewaele son versiones transatlánticas el uno del otro, coetáneos, pragmáticos (la influencia protestante holandesa de los lugares que habitan quizá tiene algo que ver), colmilludos de a madre –más sabe el diablo por viejo- que encontraron y construyeron oportun(ist)amente su momento y su género algún tiempo después de cuando les debía de haber tocado el big time*, ambos tomando influencia de cosas completamente fuera de moda pero que estaban “due for a comeback“: lo bailable para los dos (venga, que la musica para bailar se había convertido en música para drogarse y ponerse alitas de hada); uno el no wave y el otro el kraut y el space rock… ambos haciendo referencia de una u otra manera a Daft Punk como por la misma época (y sin siquiera intentar sonar a ellos, uno con un bonito cuento, los otros con un ponchudo cover)… es por eso que son los padrinos de todo este desmadrito del rock bailable, y de meter el DIY a la música de tachas: uno poniéndole Daft Punk a los Rock Kids en el CBGB, los otros soltando a diestra y siniestra el No Fun vs. Push It, automasheándose en un sábado con Billie Jean…
Estos dos se conocen muy bien, sus carreras van lado a lado y se han cruzado en los momentos decisivos en la trayectoria de ambos con una muy interesante relación de intercambios que hasta el momento nos ha dejado muy buenas ondas para los oídos: los 2 many DJs colando a los Rapture y LME en sus sets; Murphy colaborando en NY excuse (el tema que marca EL punto de cambio en lo que Soulwax estaba haciendo); de ahí el shibuya mix a DPIPAMH, esa efectista (sonidito de fiesta, klaxons, sirenas, más palmadas) pero efectivísima transformación de una rola cortantemente funketa que arranca con güebos pero se hace tantito plana a la mitad, en una rola que va sube, sube, sube hasta echar el freak out en el dance-floor, y aún así meter un par de puentes para que los que sí les gustan sus sets como sus vodkas-arandano (seamlessly mixed) lo hagan sin pedo; favor con Another Excuse se paga, y esta rola le dio a los belgas el empujón final para regrabar su disco y sacar el Nite Versions (sí, Duran Duran lo hacía, de ahí salio el nombre, pero la manera de retrabajar el disco, completamente análogos… y el hecho de que esa rola sea la cerecita que cierra la versión mezclada… vamos…); luego, quizá no musicalmente, pero sin duda con cierta influencia conceptual hacia el nite versions, LCD saca su rola de ejercicio de cuarentaymadres minutos; agradecimientos en los sleeves etc. y ahora, confirmando que los Dewaele son cuates y que además sí saben hacerle un buen remix a LCD, sacan LA remezcla anteriormente mencionada. Esta relación es un gana-gana que le va a servir chingón a los dos, le va a poner rellenito al nuevo EP de LCD y va a poner otro nombre cabrón a la recopilación de remezclas que Soulwax va a sacar pronto, pero que sobretodo es, como decía, un ejercicio de humildad (no ante Murphy, más hacia una buena rola), que a la vez muestra en lo que han estado trabajando los europeos en los espacios que su ultima girita de dos años les ha permitido, y que sobretodo suena chingón, mucho.
click derecho aquí para bajar la rola
* A los dos se los jodió el suicidio de kurt, el mierdérrimo posgronch soleadito de debajo de Oregon y la réplica hip(h)opera desde los dos lados: a Pony y a Speedking (y toda esa generación midwest – east coast de aprendices de Weston y Albini, que tuvieron que convertirse en otra cosa: maestros, ingenieros de sonido, etc) y al Soulwax pre-Any Minute Now (cualquier “euro-rock“ que no fuera el reputérrimo Bush, no iba a pegar en el gabacho, sigue sin pegar, pero no importa, gracias Internet).
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18.9.07
16.3.07
Mx Beat D.F.
Está clarísimo ya que ahora todos trabajamos (aunque no nos demos cuenta) para alguien o algo y que somos perpetuas víctimas del comercio… Tambien está sobreentendida la hipócrita posición institucional respecto al tabaquismo (no te anuncies, eres malo, pero sueltas muy buen dinero, a tí no te prohibimos)… Pero también es un hecho que nuestra capacidad de movilizar información nos ha quitado algo de estupidez y nos ha vuelto tantito más exigentes y por eso en vez de ser dianas fijas ahora somos blancos móviles en la mira de los publicistas que buscan la manera de apuntar directamente a la esencia de este nuevo target difuso que es el joven contemporáneo, conectado, informado, con posibilidad y capacidad de elección y de consumo.
Marlboro es una marca reconocida, que por determinadas razones ya no puede anunciarse en Radio y TV (pronto en impresos). A diferencia de productos nuevos, y siguiendo la dinámica de la sociedad actual -obsesionada con el laifstail sobre todo- Marlboro, no necesita, ni puede ya, promocionarse resaltando las “cualidades superiores“ de su producto (¿quién hace eso ya?) : menos sabor a culo de árabe, alquitrán menos pegajoso, dientes menos amarillos. Por eso desde hace rato en vez de poner gente alegre fumando en sus anuncios, pasó al vaquero; como todas las marcas, sólo que adelantada 15 o 20 años, dejó de vender cosas pedestres y humanas como “gusto“ y “olor “ y empezó a vender “aventura“. El vaquero se murió de cáncer pulmonar, Brokeback Mountain (¿a poco un product placement de Marlboro Lights no hubiera estado genial en esa película?) no hizo que nadie comprara o desempolvara el sombrero y las botas y para su desgracia andar a caballo o tirar el lazo no se escriben con X de X-trema y X- itante como aparentemente lo es volar en parapente, aventarse con una liga de un puente o surfear con tiburones. Pero estoy divagando.
Marlboro necesita saber cómo promocionarse y posicionarse, dentro de los límites de la ley, en una generación completa que ya sabe que fumar es malo para la salud, que además ha visto a sus padres (osea los tipos menos cool que hay weeee) fumar la chingada marca toda su vida, y que si quiere fumar puede fumar cualquier cosa que se le antoje, cigarros de clavo, sin filtro, lights, ultra lights… Para saber qué es lo que pasa por la mente de “los chavos“ decidió armar un focus group de proporciones enormes (¿o pensabas que te pedían tus datos y te hacían todas esas preguntas para que si te ponías demasiado hasta la madre le llamaran a tus papás?) estratégicamente apelando a los deseos más grandes y anhelados en esta generación en fuga para ellos: Música que les agrade (la que se baja por Internet, la que está de onda en todo el mundo), lifestyle (chicas y chicos guapos vestidos de lujo, gozando despreocupadamente) y la posibilidad de embrutecerse con la sustancia de preferencia de le juventud temerosa (Barra Libreeee): Sexo, Drogas y Rock n’Roll…
Eso es el MxBeat, un ventajoso focus group, organizado a la perfección, disfrazado de otra cosa (para que no te sientas utilizado y no mientas en tus respuestas al saber que estás “en observación“), no es un evento promocional o para posicionar a la marca, ya sabes quien es Marlboro, y no creo que por ver a una banda que te guste mucho, sientas el deseo de ir en chinga a prender un cigarrillo.
Con eso dicho y sin culpa alguna por haber ido, haberme puesto pedísimo y pasarla increíble y mucho menos por pasar todo el día fumando Camel, procedo a hablar de la música y la fiesta.
Entre tráfico y el poco interés por La Gusana Ciega (ya los ví en muchas comidas y fiestas del alemán, y nunca me gustaron, no me tientes está padre cuando tienes 18 pero luego… además, la verdad ver la reunión de un grupo que ni sabía se había separado y que pasó sus mejores momentos hace mucho tiempo ya, no me prendía en lo más mínimo), llegué tarde, aunque en realidad fue idiota y nerdamente temprano… Las bandas abridoras (la gusana y Chetes) eran un buen pretexto para tener música digerible, no tanto de mi agrado, pero sonidito al fin y al cabo, mientras intentaba aplacar la cruda con unas buds (con suficiente limon y sal no sabe tanto a bud, sabe como a Tecate) estar cubierto de la lluviecita molesta, y platicar con los amigos con los que iba y encontraba, porque la verdad, una vez que empezaron las bandas más-acá y empezó a entrar más libremente el alcohol, como que intercambié poco, y cada quien traía intereses distintos…
Los Super Elegantes
Yo tengo un conflicto con las bandas musicales de “artistas“ y es el siguiente: con ellos nunca puedo quitarme de encima esta constante sensación del Joke’s On You, recurridísimo recurso en cualquier actividad mediática transgresora de la psique, antes colectiva, ahora, como todo, individual. En el caso de los Super Elegantes y su cabaret políglota no sé si sus últimos 4 años moviendo y tocando el Channelizing Paradise son parte de su trabajo alrededor de los 15 minutos de Warhol, un performance larguísimo e intermitente; o un proyecto de fin de semana que los saca de viaje muy lejos, muy seguido y en mejores condiciones; o una banda musical en forma cuyos integrantes tienen métodos y medios de supervivencia alternos. La verdad no es que importe del todo, pero sí me daría paz mental saber que, aunque no me fui a parar frente al escenario *1, la movidita de cabeza que le dediqué a su versión de ¿Porqué Te Vas?, el baile mesurado con el que seguí Dance (el mejor cover que alguien le haya hecho a ESG jamás) o la sonrisa que me sacaron durante la interpretación Minelli/Cumminesca enmarcada en latón de Je Sui Bien no fueron parte de su arte sino respuesta a él.
*1 - la lluvia, jodelona, y había todavía demasiado cartel para chutarmelo todo empapado, además a mi parecer a estos tipos hay que verlos como a todas las bandas de “artistas“: en un lugar chiquito, de preferencia jugando de locales con más “artistas“ y “gente-del-medio“, y muy borracho.
Architecture in Helsinki
Una de las bandas que causaban más curiosidad (y que más convocaron junto al escenario, a pesar de la lluvia), a mí nada más no; el juego de las sillas musicales de estos australianos a mí más bien me pareció blando y sin chiste, un artificio para distraernos de el hecho de que su pop complicadito (que no complejo) de influencia aborigen colonizada, ya lo había llevado a otro nivel Tom Tom Club y sin tanta faramallada.
Okay, son multiinstrumentalistas, todos ustedes; y bueno, se les acaban de salir dos chicas del grupo, esas “diferencias creativas“ son cabronas, pero chale, ¿leer las letras de tarjetitas? ¿waa waa waa waa?, llegarle a la gente más por la pura apariencia (Kellie Sutherland, lo juro es como la novia de corky, la chica cándida con Síndrome de Down que se viste como niña chiquita, y te gana por tierna) que por méritos musicales es algo que sólo se le acepta a bandas que lo hacen por desmadre y su música se escucha de esa manera. Total, que a mi parecer, en carne y hueso los AIH niegan todo lo que su nombre representa (los nórdicos, especialmente los finlandeses son reconocidos por su diseño, limpio sin caer en lo anodino, complejo y no complicado, cálido a pesar de ser blanco, hedonismo elegante) y caen en un montón de clichés que a mí no me convencieron… Muy coreados, sí hasta por mí, tampoco hay que ser amargado, It’s 5 y Do the Whirlwind, buenas canciones por sí solas, en disco, sin ver al grupo y cuyas remezclas en el We died, they Remixed, a cargo de 33Hz (uno de los batacos/cantantes/tecladista traía una playerita de ellos, valen mucho la pena) y Hot Chip, si amenazan con superar a las originales.
Tapes ‘n Tapes
The Loon es un discazo, de esos que van mejorando con cada escuchada, de esos que aunque sabes perfectamente a quién están copiando, no te importa, a fin de cuentas, desde hace tiempo no había una banda que “referenciara“ (“referenciar“ es plagiar después de 15, 20 años, cuando el ciclo musical vuelve a su origen, cuando copiar se vale y es más, es recomendable) tan fiel e inteligentemente al Malkmus y al Negro Francisco… pero en vivo, son otra cosa, los Tapes fallan, no son capaces de retransmitir la actitud incómoda de la época que parecen añorar (acción imposible, sus E.E.U.U. simplemente no son los mismos que los de sus padrinos –ya no más los titanes indisputables-, su territorio quizá demasiado promedio, ni lluvia todo el año, ni inviernos de 6 meses, ni desigualdad evidente en sus calles). Tan sólo cuatro gringos comunes y corrientes, blancos y aburridos como mocos que en vivo suenan, se ven y actúan como un revival ultrapasteurizado y loufat del college rock, protogrunge y gronch de los tempranos 90’s (el bajo es como el hermano menor bien portado de Krist Novoselic, hasta palmea su instrumento como Jeff Ament, con la diferencia de que se vé que le tiene aversión al conflicto y al dolor y nunca será broder de Dennis Rodman) pero sin un ápice de lo que hacía remotamente interesante al genero en su momento: nada de ira acumulada escapando en chingadazos autoinflingidos, drogas fuertes jodiendo-para-crear, ni homosexualidades latentes tormentando-al-artista.
Spoon
Después de la sensación de vacío dejada por los AIH y los Tapes, Spoon fue una enorme y gratísima sorpresa. Teniendo en cuenta mi pragmatismo hacia el “indi“ vanagloriado por Pitchfork, soy reacio a aceptar que estos Texanos me gustan del todo, la verdad sus discos antes del Gimme Fiction jamás los he escuchado completos ,ni el Kill The Moonlight, y aunque si me gusta su LP más reciente, me parece algo exagerado en la utilización de arreglos e instrumentación extra-rock (léase el dramático piano de cola). Pero, en directo, aquí (¿habrá sido la pobre ecualización de la que sufrieron casi todos los actos del escenario exterior?), sí me parecieron los reyes que tanto dicen que son, exudando una clase, un estilo particular y un abolengo, que al menos yo no he visto nunca combinado de esa manera en vivo, y que probablemente sea resultado de los más de 60 años -combinados- que se ve llevan tocando entre ellos. Britt Daniel y compañía sonaron como uno de estos conjuntos de Rock Blues de alcohólico rehabilitado y clincot, (bendito sea sin caer en el cristianismo por desplazamiento) de guitarra cuidadosamente, y obsesivamente desafinada que haría ponerse de pie al mismo Tom Petty si lo llegara a escuchar en algún hoyo con rocola, toros mecánicos y cervezas calientes al lado de la carretera. Su interpretación de My Mathematical Mind, The Delicate Place, They Never Got You, y sí, bueno, porsupuesto I Turn My Camera On sellaron el asunto: me declaro fan.
ADULT.
Abriendo la carpa y oficializando la fiesta tocó el turno al matrimonio nativo de Detroit (para algunos Adán y Eva del punk de sintetizador de pelo negrísimo), dignísimos seguidores de la tradición techno del midwest industrializado . *2 Poca gente ahí por ellos, el aliciente principal de estar en la estructura era la barra libre, sin embargo los iniciados lo disfrutaron mucho (quizá por la música, quizá porque es lo que el avant garde que está en todas las fiestas tiene que escuchar) y pisotearon a gusto con un set macizo y renovado (están estrenando disco). Me llamó mucho la atención su sonido actualizado al fake analog que tanto gusta ahora: han sabido desmarcarse hábilmente de ese electro sleaze, agudo y filoso como tacón de aguja de ninja-mala-de-película, (que se relacionó tanto con ese caprichito desheredado que fue el electroclash hace tan sólo 5 , 6 añitos). Personalmente les perdí el rastro después del Anxiety Always, pero escuchar Blank Eyed Nose Bleed en directo, en versión puerca, renovó mi interés por el dúo…
*2 Qué tiene esa ciudad en desurbanización, abandonada por la industria automotriz, que lleva a sus habitantes a volverse pirómanos, metafóricos con el uso punkincendiario del sintetizador y los beats metálico/mecánicos de la 808, o literales, el día antes de Halloween, al menos.
Datarock
El Cock Disco del DAC (Datarock Athletic Club, tracksuit incluído) fue otro de los puntos altos de la noche. Calistenia de arena rock ininterrumpida -step, tijeras, bicicleta- por 40 minutos sudorosos, en los que el dúo (en vivo cuarteto) noruego soltó las moviditas de su disco, casi todo, de manera continua, sin presentaciones largas ni mayores historias detrás de las canciones porque-los-calambres-se-ponen-fuertes: I Used to Dance with my Daddy y su inicio comon-guerls-du-yu-biliv-in-lov con palmas al aire y pausas para posar powerangerescamente; una versión en esteroides de Sex Me Up, acelerada y mucho más robusta que en el álbum (onda Ben Johnson en el ‘88), que saca todas las ventajas del baterista in-situ; Computer Camp Love y su flow sincopado de bimborap perfecto para el photo-op de brazo cruzado, espalda con espalda; y para culminar el tema que los llevó al DJ Kicks de Annie y de ahí a los oídos –y las extremidades- de muchos más atletas de la pista, FaFaFa, cuyo leit motif (coro-título-estribillo) fue coreado acapella, celebrado y bailado por los presentes a manera de estiramiento post sprint, para aflojar el músculo y no quedar trabado para lo que seguía …
Bondé do Rolé
El único dilema real *3 que se me presentó en todo el día fue éste: quedarme en la carpa y ver a estos brasileños que tanto han llamado mi atención últimamente, o salir y ver el pop rizomático (móvil, multidireccional, torcido) de Peter Bjorn and John. Al final la decisión no fue tan complicada: no tenía a quién abrazar o a quien silba(bea)rle al oído así suavecito Young Folks, o a quien cantarle Objects… o Paris, o con quien brincar con Amsterdam, y además ya andaba enfiestado… Para los 10 pelados que nos quedamos en la carpa (y Diplo y los AIH que estaban ahí al lado, regalando alebrijes inflables) no pudo haber mejor grupo para meter tercera en el moshpit bailonguero. La pura decadencia (la que se siente chingona) con el Cut & Paste sardónico de Gorky en los controles, las rimas pueril-olitas de baño de escuela de Marina (y sus nalgas grandotas, enmallonadas en leopardo, moviéndose burlonamente en círculo siempre que podían), y el constante contacto con el público de Pedro. El Show desde abajo, una sodoma sudorosa por todos lados, el arrimón sabroso, diversión simple y sin pretensión: Daft Punk masacrado deliciosamente en máscaras de luchador y playeras de la selección mexicana (no hay pedo, están re chavitos, se les perdona); The Final Countdown (turu ru ruuuu, moviendo los deditos) como base para Máquina de Ricota; y Melo do Tabaco en su versión Layne Staley-revuélcate-en-tu-tumba me pusieron de muy buen humor para lo que seguía…
*3 decidir qué estado iba agarrar, el tachesco ron-con-cola, o el rockstarísimo jack’n’coke, no fue tanto dilema, simple cuestión de logística en las filas, igual iba a acabar borracho, y sí, me fui por el Jack…
Diplo
Sin mucha alharaca, ni cambio de equipo (acabando Bondé las luces bajan, entra música de ambiente) un dud envuelto en sudaderita con gorro saca de su mochila una MacBook negra, conecta un cable, saca audífonos, algunos lo ven y le empiezan a gritar (la fiesta partida entre los de adelante que llevan bailando un rato y saben qué es lo que van a presenciar y los de atrás que tienen cosas más interesantes que hacer, como ligar, platicar, beber y pelearse), saluda y se arranca con un set que durará hora y media, quizá dos, consumiéndose el tiempo del cerrador, que sabiamente ni la armó de pedo, porque poner discos después de lo que haría el cabrón de Diplo sería simplemente imposible.
Si bien el lider de Hollertronix y presidente de Mad Decent, tiene un disco de música “original“ (el shadowesco Florida), y ha producido a M.I.A. y hecho remixes para Gwen Stefani, Justin, Beck y los YYY , lo suyo realmente es el mixtape y el mashup, esos híbridos robo-como-arte/creación que tanto han florecido con el advenimiento del peer to peer como método de adquisición musical, que a su vez va transformando gradualmente a la computadora y al CDj en las nuevas guitarras, lo que nos ha dado una enorme cantidad de DJs del zeitgieist, versátiles-de-onda que están completamente en línea con la cultura globalizada del reventón. De estos últimos, a mi parecer hay 2 líderes indiscutibles, que definen por donde irá la cosa: Los 2 Many y Erol Alkan, luego vienen los que cada año son el hot shit (ahora es SMD, quizá Shinichi o Feadz o Mehdi, algún Kitsuné) y sacan su dj kicks o su fabric, la cuestión central es el término globalizado, en cualquier lado pondrán las mismas rolas porque en cualquier lado la gente las sabe y las baila.
Diplo es un caso particular, ha estado ahí todo el tiempo, sin embargo no encaja en esta categorización aunque comparte mucho de su set de fiesta con los anteriormente mencionados. Además de que es gringo y su pasado no viene del rock o el electro, lo que siento lo distingue es que no le molesta complacer, no le importa no ser übercool y sobre todo, más que globalizado es global, es un dud interesado por las músicas pop locales mutadas (revisar su trabajo alrededor del funk carioca, o con M.I.A., osea que es internacional sin caer en la musicalización UNESCO) y hace su tarea… Arrancando con el Bongo Song de Zongamin (de esas rolas bujía con mucho bajo cencerro y tarola, hecha por un japonés friki friki, que ya decir eso de un japo es mucho), empieza a armar un set actual que logra llamar la atención de la gente, de ahí inconsútilmente Diplo empieza a esbozar una fiesta humpera mientras va pasando por sus propias versiones de Justin y Gwen, y un par de versiones rescatadas de la favela brasileira y el Miami Bass, que obligan a acercarse a alguien para bailar y aumentar el tamaño del dancefloor a una masa crítica que será controlada de cerca por temas recurridos como el ya obligado (y algo obvio quizá) we are your friends de Simian pasado por los vidrios rotos de Justice, algo de Daft Punk, The Cure por ahí. La gente ya está atrapada, sudando, bebiendo, divirtiéndose de lo lindo, cantando (agüebo, es una fiesta) y suelta una inesperadísima Killing in The Name Of de los reunidos RATM (el Alkan tambien ha soltado esta de vez en cuando) que al menos a mí me recordó la secundaria como una época bonita. No conforme con eso Diplo empieza a derivar en esas rolas buenísimas que luego no fueron chidas pero que ahora por eso son grandiosas: House of Pain , Technotronic, para soltar una bomba que en su chafés roza en la genialidad, tanto que hasta a los muertos (al menos James Brown y Pedro Infante se sacudieron en su tumba) puso a bailar: Pedro Infante murió (la versión de Memo Ríos – aplausos – al himno de los L.A. Style, y digo, si los Klaxons andan covereando a esa Ibiza noventera con Grace y The Bouncer, porqué chingados Diplo no podía hacer esto en una fiesta en México). Después de esto yo ya estaba perdido, borracho, extático, tanto que al momento en que de The Prodigy desprendió a Celso Piña, no tuve problema alguno en agarrar a la primera chica a la vista para dar piruetas por la pista mientras Diplo, arriba, con sombrero de menonita ponía un par de cumbias más para despedirse obligadamente de la fiesta. Buenísimo, divertido, desenfadado, Diplo atrapó a los más de 5000 asistentes a la carpa y terminó un festival impecable en su compleja organización, de la forma en que toda fiesta debe terminar, con una gulosa urgencia de más fiesta como esa, por siempre.
*Por Razones de cercanía al escenario, un alebrije/dragón inflable que traían los Bondés, regalo de los AIH, cayó en mis manos. Realmente yo no le tengo uso a esa cosa, ni tengo primitos, ni hermanitos, ni hijos a quién dárselos, así que como a mí no me sirve y quizá a alguno de ustedes le interesaen su fanatismo por memorabilia ridícula e inutil, y por consejo de Alekendra the Ethnic abro el primer concurso promocional de este blog. Quien diga la mejor razón de porque EQNSTN es una chingonería y su autor y sus opiniones deben de considerarse como Mantra en el extenso territorio de los blogs musicales se lo lleva. Si en su comentario hacen alguna referencia a lo sensual que es mi manera de bailar, o lo increíblemente bien parecido que soy, o algún cumplido fantástico, le falsifico la firma que lo autentifique. Las razones deberán de ir en formato de top 3 y puestas en los Comments de este post, donde también podrán promocionar sus blogs, mandar saludos, elogios, críticas y mentadas de madre. Ya gracias.
Marlboro es una marca reconocida, que por determinadas razones ya no puede anunciarse en Radio y TV (pronto en impresos). A diferencia de productos nuevos, y siguiendo la dinámica de la sociedad actual -obsesionada con el laifstail sobre todo- Marlboro, no necesita, ni puede ya, promocionarse resaltando las “cualidades superiores“ de su producto (¿quién hace eso ya?) : menos sabor a culo de árabe, alquitrán menos pegajoso, dientes menos amarillos. Por eso desde hace rato en vez de poner gente alegre fumando en sus anuncios, pasó al vaquero; como todas las marcas, sólo que adelantada 15 o 20 años, dejó de vender cosas pedestres y humanas como “gusto“ y “olor “ y empezó a vender “aventura“. El vaquero se murió de cáncer pulmonar, Brokeback Mountain (¿a poco un product placement de Marlboro Lights no hubiera estado genial en esa película?) no hizo que nadie comprara o desempolvara el sombrero y las botas y para su desgracia andar a caballo o tirar el lazo no se escriben con X de X-trema y X- itante como aparentemente lo es volar en parapente, aventarse con una liga de un puente o surfear con tiburones. Pero estoy divagando.
Marlboro necesita saber cómo promocionarse y posicionarse, dentro de los límites de la ley, en una generación completa que ya sabe que fumar es malo para la salud, que además ha visto a sus padres (osea los tipos menos cool que hay weeee) fumar la chingada marca toda su vida, y que si quiere fumar puede fumar cualquier cosa que se le antoje, cigarros de clavo, sin filtro, lights, ultra lights… Para saber qué es lo que pasa por la mente de “los chavos“ decidió armar un focus group de proporciones enormes (¿o pensabas que te pedían tus datos y te hacían todas esas preguntas para que si te ponías demasiado hasta la madre le llamaran a tus papás?) estratégicamente apelando a los deseos más grandes y anhelados en esta generación en fuga para ellos: Música que les agrade (la que se baja por Internet, la que está de onda en todo el mundo), lifestyle (chicas y chicos guapos vestidos de lujo, gozando despreocupadamente) y la posibilidad de embrutecerse con la sustancia de preferencia de le juventud temerosa (Barra Libreeee): Sexo, Drogas y Rock n’Roll…
Eso es el MxBeat, un ventajoso focus group, organizado a la perfección, disfrazado de otra cosa (para que no te sientas utilizado y no mientas en tus respuestas al saber que estás “en observación“), no es un evento promocional o para posicionar a la marca, ya sabes quien es Marlboro, y no creo que por ver a una banda que te guste mucho, sientas el deseo de ir en chinga a prender un cigarrillo.
Con eso dicho y sin culpa alguna por haber ido, haberme puesto pedísimo y pasarla increíble y mucho menos por pasar todo el día fumando Camel, procedo a hablar de la música y la fiesta.
Entre tráfico y el poco interés por La Gusana Ciega (ya los ví en muchas comidas y fiestas del alemán, y nunca me gustaron, no me tientes está padre cuando tienes 18 pero luego… además, la verdad ver la reunión de un grupo que ni sabía se había separado y que pasó sus mejores momentos hace mucho tiempo ya, no me prendía en lo más mínimo), llegué tarde, aunque en realidad fue idiota y nerdamente temprano… Las bandas abridoras (la gusana y Chetes) eran un buen pretexto para tener música digerible, no tanto de mi agrado, pero sonidito al fin y al cabo, mientras intentaba aplacar la cruda con unas buds (con suficiente limon y sal no sabe tanto a bud, sabe como a Tecate) estar cubierto de la lluviecita molesta, y platicar con los amigos con los que iba y encontraba, porque la verdad, una vez que empezaron las bandas más-acá y empezó a entrar más libremente el alcohol, como que intercambié poco, y cada quien traía intereses distintos…
Los Super Elegantes
Yo tengo un conflicto con las bandas musicales de “artistas“ y es el siguiente: con ellos nunca puedo quitarme de encima esta constante sensación del Joke’s On You, recurridísimo recurso en cualquier actividad mediática transgresora de la psique, antes colectiva, ahora, como todo, individual. En el caso de los Super Elegantes y su cabaret políglota no sé si sus últimos 4 años moviendo y tocando el Channelizing Paradise son parte de su trabajo alrededor de los 15 minutos de Warhol, un performance larguísimo e intermitente; o un proyecto de fin de semana que los saca de viaje muy lejos, muy seguido y en mejores condiciones; o una banda musical en forma cuyos integrantes tienen métodos y medios de supervivencia alternos. La verdad no es que importe del todo, pero sí me daría paz mental saber que, aunque no me fui a parar frente al escenario *1, la movidita de cabeza que le dediqué a su versión de ¿Porqué Te Vas?, el baile mesurado con el que seguí Dance (el mejor cover que alguien le haya hecho a ESG jamás) o la sonrisa que me sacaron durante la interpretación Minelli/Cumminesca enmarcada en latón de Je Sui Bien no fueron parte de su arte sino respuesta a él.
*1 - la lluvia, jodelona, y había todavía demasiado cartel para chutarmelo todo empapado, además a mi parecer a estos tipos hay que verlos como a todas las bandas de “artistas“: en un lugar chiquito, de preferencia jugando de locales con más “artistas“ y “gente-del-medio“, y muy borracho.
Architecture in Helsinki
Una de las bandas que causaban más curiosidad (y que más convocaron junto al escenario, a pesar de la lluvia), a mí nada más no; el juego de las sillas musicales de estos australianos a mí más bien me pareció blando y sin chiste, un artificio para distraernos de el hecho de que su pop complicadito (que no complejo) de influencia aborigen colonizada, ya lo había llevado a otro nivel Tom Tom Club y sin tanta faramallada.
Okay, son multiinstrumentalistas, todos ustedes; y bueno, se les acaban de salir dos chicas del grupo, esas “diferencias creativas“ son cabronas, pero chale, ¿leer las letras de tarjetitas? ¿waa waa waa waa?, llegarle a la gente más por la pura apariencia (Kellie Sutherland, lo juro es como la novia de corky, la chica cándida con Síndrome de Down que se viste como niña chiquita, y te gana por tierna) que por méritos musicales es algo que sólo se le acepta a bandas que lo hacen por desmadre y su música se escucha de esa manera. Total, que a mi parecer, en carne y hueso los AIH niegan todo lo que su nombre representa (los nórdicos, especialmente los finlandeses son reconocidos por su diseño, limpio sin caer en lo anodino, complejo y no complicado, cálido a pesar de ser blanco, hedonismo elegante) y caen en un montón de clichés que a mí no me convencieron… Muy coreados, sí hasta por mí, tampoco hay que ser amargado, It’s 5 y Do the Whirlwind, buenas canciones por sí solas, en disco, sin ver al grupo y cuyas remezclas en el We died, they Remixed, a cargo de 33Hz (uno de los batacos/cantantes/tecladista traía una playerita de ellos, valen mucho la pena) y Hot Chip, si amenazan con superar a las originales.
Tapes ‘n Tapes
The Loon es un discazo, de esos que van mejorando con cada escuchada, de esos que aunque sabes perfectamente a quién están copiando, no te importa, a fin de cuentas, desde hace tiempo no había una banda que “referenciara“ (“referenciar“ es plagiar después de 15, 20 años, cuando el ciclo musical vuelve a su origen, cuando copiar se vale y es más, es recomendable) tan fiel e inteligentemente al Malkmus y al Negro Francisco… pero en vivo, son otra cosa, los Tapes fallan, no son capaces de retransmitir la actitud incómoda de la época que parecen añorar (acción imposible, sus E.E.U.U. simplemente no son los mismos que los de sus padrinos –ya no más los titanes indisputables-, su territorio quizá demasiado promedio, ni lluvia todo el año, ni inviernos de 6 meses, ni desigualdad evidente en sus calles). Tan sólo cuatro gringos comunes y corrientes, blancos y aburridos como mocos que en vivo suenan, se ven y actúan como un revival ultrapasteurizado y loufat del college rock, protogrunge y gronch de los tempranos 90’s (el bajo es como el hermano menor bien portado de Krist Novoselic, hasta palmea su instrumento como Jeff Ament, con la diferencia de que se vé que le tiene aversión al conflicto y al dolor y nunca será broder de Dennis Rodman) pero sin un ápice de lo que hacía remotamente interesante al genero en su momento: nada de ira acumulada escapando en chingadazos autoinflingidos, drogas fuertes jodiendo-para-crear, ni homosexualidades latentes tormentando-al-artista.
Spoon
Después de la sensación de vacío dejada por los AIH y los Tapes, Spoon fue una enorme y gratísima sorpresa. Teniendo en cuenta mi pragmatismo hacia el “indi“ vanagloriado por Pitchfork, soy reacio a aceptar que estos Texanos me gustan del todo, la verdad sus discos antes del Gimme Fiction jamás los he escuchado completos ,ni el Kill The Moonlight, y aunque si me gusta su LP más reciente, me parece algo exagerado en la utilización de arreglos e instrumentación extra-rock (léase el dramático piano de cola). Pero, en directo, aquí (¿habrá sido la pobre ecualización de la que sufrieron casi todos los actos del escenario exterior?), sí me parecieron los reyes que tanto dicen que son, exudando una clase, un estilo particular y un abolengo, que al menos yo no he visto nunca combinado de esa manera en vivo, y que probablemente sea resultado de los más de 60 años -combinados- que se ve llevan tocando entre ellos. Britt Daniel y compañía sonaron como uno de estos conjuntos de Rock Blues de alcohólico rehabilitado y clincot, (bendito sea sin caer en el cristianismo por desplazamiento) de guitarra cuidadosamente, y obsesivamente desafinada que haría ponerse de pie al mismo Tom Petty si lo llegara a escuchar en algún hoyo con rocola, toros mecánicos y cervezas calientes al lado de la carretera. Su interpretación de My Mathematical Mind, The Delicate Place, They Never Got You, y sí, bueno, porsupuesto I Turn My Camera On sellaron el asunto: me declaro fan.
ADULT.
Abriendo la carpa y oficializando la fiesta tocó el turno al matrimonio nativo de Detroit (para algunos Adán y Eva del punk de sintetizador de pelo negrísimo), dignísimos seguidores de la tradición techno del midwest industrializado . *2 Poca gente ahí por ellos, el aliciente principal de estar en la estructura era la barra libre, sin embargo los iniciados lo disfrutaron mucho (quizá por la música, quizá porque es lo que el avant garde que está en todas las fiestas tiene que escuchar) y pisotearon a gusto con un set macizo y renovado (están estrenando disco). Me llamó mucho la atención su sonido actualizado al fake analog que tanto gusta ahora: han sabido desmarcarse hábilmente de ese electro sleaze, agudo y filoso como tacón de aguja de ninja-mala-de-película, (que se relacionó tanto con ese caprichito desheredado que fue el electroclash hace tan sólo 5 , 6 añitos). Personalmente les perdí el rastro después del Anxiety Always, pero escuchar Blank Eyed Nose Bleed en directo, en versión puerca, renovó mi interés por el dúo…
*2 Qué tiene esa ciudad en desurbanización, abandonada por la industria automotriz, que lleva a sus habitantes a volverse pirómanos, metafóricos con el uso punkincendiario del sintetizador y los beats metálico/mecánicos de la 808, o literales, el día antes de Halloween, al menos.
Datarock
El Cock Disco del DAC (Datarock Athletic Club, tracksuit incluído) fue otro de los puntos altos de la noche. Calistenia de arena rock ininterrumpida -step, tijeras, bicicleta- por 40 minutos sudorosos, en los que el dúo (en vivo cuarteto) noruego soltó las moviditas de su disco, casi todo, de manera continua, sin presentaciones largas ni mayores historias detrás de las canciones porque-los-calambres-se-ponen-fuertes: I Used to Dance with my Daddy y su inicio comon-guerls-du-yu-biliv-in-lov con palmas al aire y pausas para posar powerangerescamente; una versión en esteroides de Sex Me Up, acelerada y mucho más robusta que en el álbum (onda Ben Johnson en el ‘88), que saca todas las ventajas del baterista in-situ; Computer Camp Love y su flow sincopado de bimborap perfecto para el photo-op de brazo cruzado, espalda con espalda; y para culminar el tema que los llevó al DJ Kicks de Annie y de ahí a los oídos –y las extremidades- de muchos más atletas de la pista, FaFaFa, cuyo leit motif (coro-título-estribillo) fue coreado acapella, celebrado y bailado por los presentes a manera de estiramiento post sprint, para aflojar el músculo y no quedar trabado para lo que seguía …
Bondé do Rolé
El único dilema real *3 que se me presentó en todo el día fue éste: quedarme en la carpa y ver a estos brasileños que tanto han llamado mi atención últimamente, o salir y ver el pop rizomático (móvil, multidireccional, torcido) de Peter Bjorn and John. Al final la decisión no fue tan complicada: no tenía a quién abrazar o a quien silba(bea)rle al oído así suavecito Young Folks, o a quien cantarle Objects… o Paris, o con quien brincar con Amsterdam, y además ya andaba enfiestado… Para los 10 pelados que nos quedamos en la carpa (y Diplo y los AIH que estaban ahí al lado, regalando alebrijes inflables) no pudo haber mejor grupo para meter tercera en el moshpit bailonguero. La pura decadencia (la que se siente chingona) con el Cut & Paste sardónico de Gorky en los controles, las rimas pueril-olitas de baño de escuela de Marina (y sus nalgas grandotas, enmallonadas en leopardo, moviéndose burlonamente en círculo siempre que podían), y el constante contacto con el público de Pedro. El Show desde abajo, una sodoma sudorosa por todos lados, el arrimón sabroso, diversión simple y sin pretensión: Daft Punk masacrado deliciosamente en máscaras de luchador y playeras de la selección mexicana (no hay pedo, están re chavitos, se les perdona); The Final Countdown (turu ru ruuuu, moviendo los deditos) como base para Máquina de Ricota; y Melo do Tabaco en su versión Layne Staley-revuélcate-en-tu-tumba me pusieron de muy buen humor para lo que seguía…
*3 decidir qué estado iba agarrar, el tachesco ron-con-cola, o el rockstarísimo jack’n’coke, no fue tanto dilema, simple cuestión de logística en las filas, igual iba a acabar borracho, y sí, me fui por el Jack…
Diplo
Sin mucha alharaca, ni cambio de equipo (acabando Bondé las luces bajan, entra música de ambiente) un dud envuelto en sudaderita con gorro saca de su mochila una MacBook negra, conecta un cable, saca audífonos, algunos lo ven y le empiezan a gritar (la fiesta partida entre los de adelante que llevan bailando un rato y saben qué es lo que van a presenciar y los de atrás que tienen cosas más interesantes que hacer, como ligar, platicar, beber y pelearse), saluda y se arranca con un set que durará hora y media, quizá dos, consumiéndose el tiempo del cerrador, que sabiamente ni la armó de pedo, porque poner discos después de lo que haría el cabrón de Diplo sería simplemente imposible.
Si bien el lider de Hollertronix y presidente de Mad Decent, tiene un disco de música “original“ (el shadowesco Florida), y ha producido a M.I.A. y hecho remixes para Gwen Stefani, Justin, Beck y los YYY , lo suyo realmente es el mixtape y el mashup, esos híbridos robo-como-arte/creación que tanto han florecido con el advenimiento del peer to peer como método de adquisición musical, que a su vez va transformando gradualmente a la computadora y al CDj en las nuevas guitarras, lo que nos ha dado una enorme cantidad de DJs del zeitgieist, versátiles-de-onda que están completamente en línea con la cultura globalizada del reventón. De estos últimos, a mi parecer hay 2 líderes indiscutibles, que definen por donde irá la cosa: Los 2 Many y Erol Alkan, luego vienen los que cada año son el hot shit (ahora es SMD, quizá Shinichi o Feadz o Mehdi, algún Kitsuné) y sacan su dj kicks o su fabric, la cuestión central es el término globalizado, en cualquier lado pondrán las mismas rolas porque en cualquier lado la gente las sabe y las baila.
Diplo es un caso particular, ha estado ahí todo el tiempo, sin embargo no encaja en esta categorización aunque comparte mucho de su set de fiesta con los anteriormente mencionados. Además de que es gringo y su pasado no viene del rock o el electro, lo que siento lo distingue es que no le molesta complacer, no le importa no ser übercool y sobre todo, más que globalizado es global, es un dud interesado por las músicas pop locales mutadas (revisar su trabajo alrededor del funk carioca, o con M.I.A., osea que es internacional sin caer en la musicalización UNESCO) y hace su tarea… Arrancando con el Bongo Song de Zongamin (de esas rolas bujía con mucho bajo cencerro y tarola, hecha por un japonés friki friki, que ya decir eso de un japo es mucho), empieza a armar un set actual que logra llamar la atención de la gente, de ahí inconsútilmente Diplo empieza a esbozar una fiesta humpera mientras va pasando por sus propias versiones de Justin y Gwen, y un par de versiones rescatadas de la favela brasileira y el Miami Bass, que obligan a acercarse a alguien para bailar y aumentar el tamaño del dancefloor a una masa crítica que será controlada de cerca por temas recurridos como el ya obligado (y algo obvio quizá) we are your friends de Simian pasado por los vidrios rotos de Justice, algo de Daft Punk, The Cure por ahí. La gente ya está atrapada, sudando, bebiendo, divirtiéndose de lo lindo, cantando (agüebo, es una fiesta) y suelta una inesperadísima Killing in The Name Of de los reunidos RATM (el Alkan tambien ha soltado esta de vez en cuando) que al menos a mí me recordó la secundaria como una época bonita. No conforme con eso Diplo empieza a derivar en esas rolas buenísimas que luego no fueron chidas pero que ahora por eso son grandiosas: House of Pain , Technotronic, para soltar una bomba que en su chafés roza en la genialidad, tanto que hasta a los muertos (al menos James Brown y Pedro Infante se sacudieron en su tumba) puso a bailar: Pedro Infante murió (la versión de Memo Ríos – aplausos – al himno de los L.A. Style, y digo, si los Klaxons andan covereando a esa Ibiza noventera con Grace y The Bouncer, porqué chingados Diplo no podía hacer esto en una fiesta en México). Después de esto yo ya estaba perdido, borracho, extático, tanto que al momento en que de The Prodigy desprendió a Celso Piña, no tuve problema alguno en agarrar a la primera chica a la vista para dar piruetas por la pista mientras Diplo, arriba, con sombrero de menonita ponía un par de cumbias más para despedirse obligadamente de la fiesta. Buenísimo, divertido, desenfadado, Diplo atrapó a los más de 5000 asistentes a la carpa y terminó un festival impecable en su compleja organización, de la forma en que toda fiesta debe terminar, con una gulosa urgencia de más fiesta como esa, por siempre.
*Por Razones de cercanía al escenario, un alebrije/dragón inflable que traían los Bondés, regalo de los AIH, cayó en mis manos. Realmente yo no le tengo uso a esa cosa, ni tengo primitos, ni hermanitos, ni hijos a quién dárselos, así que como a mí no me sirve y quizá a alguno de ustedes le interesaen su fanatismo por memorabilia ridícula e inutil, y por consejo de Alekendra the Ethnic abro el primer concurso promocional de este blog. Quien diga la mejor razón de porque EQNSTN es una chingonería y su autor y sus opiniones deben de considerarse como Mantra en el extenso territorio de los blogs musicales se lo lleva. Si en su comentario hacen alguna referencia a lo sensual que es mi manera de bailar, o lo increíblemente bien parecido que soy, o algún cumplido fantástico, le falsifico la firma que lo autentifique. Las razones deberán de ir en formato de top 3 y puestas en los Comments de este post, donde también podrán promocionar sus blogs, mandar saludos, elogios, críticas y mentadas de madre. Ya gracias.
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