Al menos 12000 personas pueden estar de acuerdo conmigo (bueno 11999 si quitamos al clavado que me tocó escuchar a la salida que nadamás decía que el sí llegó a ver a los Smiths y que ya estaba gordo y que nunca suplantarían a Marr y bla, bla, bla), quitando todo tipo de fanatismo cuasi-fundamentalista (que es lo que despierta este caballero en sus seguidores, alguno, me tocó ver en las pantallas, con un tatuaje de la cara del inglés en el pecho, otros nomás disfrazados), el pasado concierto de Morrissey en el D.F. fue uno de los mejores del año, si no es que el mejor.
Después de un interesante set abridor de Kristeen Young (sintetizador y batería desde St. Louis, 16 añitos, vocesota, protegida del Moz-Father) y un montaje en video de las influencias adolescentes de Steven Patrick (los New York Dolls, comedia blanca e imitadores británicos de Elvis, la Bardot y el Gainsbourg, Outtakes de East of Eden, Eurovision en los 70s) la gente empezaba a desesperar por ver al mancuniano. La pantalla cae, los músicos, vestidos como la familia Partridge, toman sus instrumentos y en un segundo entra Moz, impecablemente vestido, en su reciente papel de playboy italiano (con su primera de cuatro camisas), diciendo “Socorro, Socorro, Pánico, Pánico” y la gente se vuelve loca porque está abriendo con Panic. El hang the DJ da paso a First of the Gang, y las fresquecitas In The Future… y You Have Killed Me. Morrissey se entrega, en su británica y analmente retentiva manera, y nos muestra el catálogo de sus manierismos: se abre la camisa, se enreda con el cable, se agarra el copete, encoge un lado, se pega en el pecho, junta las manos, tienta y desprecia a los de enfrente.
Baja el ritmo tantito con Dissapointed y Ganglord (lado B reciente que sólo algunos conocen) y se empieza a dirigir al público brevemente, para tocar otra de los Smiths (un tercio del show fueron rolas de esa etapa): William It Was… que es seguida por otro clásico: Everyday Is Like Sunday, coreado más que nada por los más grandecitos. Otra del Ringleader, Dear God, presenta a la banda y toca Girlfriend In a Coma, brazos moviéndose de lado a lado; se sigue con Let Me Kiss You y a uno le dan ganas de abrazar a alguien. Amenaza con cantar Mexico pero la cambia por otra melancólica: I’ve Changed My Plea… La luz baja y suena el feedback de How Soon… Puños al aire, brazos al cielo, luz de estrobo y por un momento Moz pierde todo sentido del pudor que ha ganado con su panza de hombre de casi 50 y se encuera, su camisa se la queda alguien que pelea fuerte por ella. Otro cambio de prendas mientras acaba la canción y empieza el chovinista Mé / Xi / Co mutado a Mo / RRi / Sey; siguen otras tres del Ring que gradualmente van de nuevo bajando los ánimos (I Just Want to See the Boy Happy, I Will See You y Life is a Pigsty), preparándonos para Please, Please, Please Let Me Get What I Want, y con esa, el ojito Remy se hizo general porque además Moz se empieza a despedir. La sorpresa de la noche y de la nueva gira es National Front Disco, el Union Jack aparece por ahí (supongo que habría algún León-drinés en la audiencia) y los fans de antaño no se la créen. Moz sale del escenario con su banda, vuelven (con camisa nueva) para echar un único encore (como es costumbre del inglés) contundente que es Irish Blood.
Fue un Set con una combinación perfecta de nostalgia y novedad, para algunos corto (pero siempre son así sus sets, el señor es una diva que tiene que salir del escenario a las 11 puntual) pero sin duda satisfactorio, menos para el mamón del que hablé al principio.
Un detalle curioso, a petición del artista, adentro del auditorio no vendían ni cigarros, ni hamburguesas ni hot dogs; me gustará un chingo su música pero igual que después de cualquier concierto, mi noche acabó echando unos tacos por mi casa.
R.
Publicado en SNK de Diciembre del 06
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12.2.07
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