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27.2.07

Girl Talk @ mxbeat y perfil

Desde el año pasado que salió el Night Ripper, Girl Talk ha pasado de ser una leyendita local en Pennsylvania a un referente necesario de lo que puede ser considerado una buena fiesta en cualquier parte del mundo. Decir su nombre entre gente que lo conoce provoca siempre sonrisas, sé de varios Ipods donde mínimo suena una vez a la semana (por lo común viernes o sábado en el coche), amigos que ni idea tienen de su música quedan sorprendidos siempre que escucha el mentado disquito por primera vez. Carajo, es adorado por los pitchforks, dios bendiga su pedantería, es considerado un estandarte por los creative commons y ya se ha escrito un chingo (y probablemente mejor) sobre él. Entonces ¿porqué dedicarle más letras a este dud, que entre los blogs de música más-acá ya no es noticia? Porque el pasado fin de semana tuve la oportunidad de verlo en el mxbeat de GDL y:

a) no mamen, qué divertido.
b) está muuuuuuuuy pero muuuuuuy cabrón.
c) por lo que ví y escuché allá, muy poca gente, al menos en guanatos, sabía qué pedo con él. *1

Girl Talk es EL weekend warrior, un super héroe para el paripipol: de lunes a viernes, de nueve a cinco es Gregg Gillis, ingeniero biomédico, joven educado, amable novio, vecino decente; de viernes en la noche al lunes que le sigue es GT, paladín del desmadre, que equipado con su laptop, su increíble oído y memoria, y su impresionante biblioteca de loops y sampleos, matemática (recuerden, ingeniero), metódica y meticulosamente recortados y ajustados conjuga los poderes del billboard para poner a bailar a quien tenga enfrente, sea en reuniones en la sala o el jardín de sus cuates, fiestas en sótanos secretos con gente de jeans apretados y playeras de colores vivos, o eventos multitudinarios en lugares reconocidos.
Este tipo es -santísimo nerderismo de mi parte- Batman, no tiene superpoderes, pero sí tiene un conocimiento amplísimo de música popular y un muy buen dominio de la tecnología que utiliza; su enciclopedia musical abarca todos los estilos: pop, disco, música-de-oficinista-en-el-sixties, rap old school y más nuevito, hair metal, grunge y shoegaze, big beat noventero, indietronico del cerocero con cencerro (en fin toda la música que ha sido, es o está destinada a ser “clásico-de-universalstereo“ en algún momento); y en vez de cinturón multiusos usa tan sólo su compu (cargada con el girl, un programa de loopeo, de donde supongo, sacó el nombre) y un micrófono, 2 turntables and a microphone es demasiado 90´s.
Con estas herramientas arma su rock: imaginen los últimos veinte años del top 40. Intenten recordar todos esos estribillos y coros; 5, 10 segundos de música que sobrepasan las n semanas en esa lista y que quedan fijados en el imaginario popular (más allá de los gustos e inclinaciones particulares) y han sido el punto más alto en la carrera de infinidad de músicos de todos los estilos, ahora pónganlos todos juntos a manera que hagan una mezcla continua manteniendo el mismo beat y sobre esas bases y harmonías fabricadas encajen las rimas y coros más memorables de hiphop para mover el cu-looooo y del pop MTV (producido por los hiphoperos que nos hacen mover el cu-looooo) que tanto gusta cuando uno anda en plan gringo-pendejo-en-spring-break.
Esta combinación y su show en vivo, es precisamente lo que lo diferencia de otros pesados de la mezcla y el remix como los 2 many DJ’s, SMB y Erol Alkan, no se diga del resto del cada vez más saturado mundo de DJs, pinchadiscos, mashuperos y selektors de ambiente. Mientras éstos buscan meter lo más nuevo de lo nuevo de lo underground de lo de moda (finalmente estos tipos terminaron imponiendo a la Kitsuné, la Ed Banger, la DFA , la Wichita, como los labels de preferencia), las bases de GT son puro éxito garantizado y generalizado que en vez de intentar apantallar con lo “de onda”, asombran por los alcances y posibles combinaciones que logra con recortes diminutos, pero reconocibles, de música super digerda. Mientras los primeros actúan como gurús inmóviles e inalcanzables detrás de sus aparatitos, demasiado “cool“ para interactuar con el pópulo, GT lo lleva al otro extremo: su personaje de nerd-gone-wild preocupado por cómo la esta pasando la gente (el schtick, que siempre ha existido, pero que en su formato evidente es tan recurrido en la música actualmente) *2 siente la música que está combinando, la baila como si sí le gustara (y se encuera al ritmo de ella), se involucra de verdad con la gente, brinca con cada break que hace, pregunta si está bien subirle tantito al ritmo.
Por si esto fuera poco (que no creo, una laptop nunca tendrá la misma atracción que una gibson) invita a la gente a subir para que bailen con él, baja para bailar contigo, robarse tu cigarro, tirarse tu chupe encima, darte copias de su disco (llevaba una caja con ellas, unos 30 cds; aventó al principio unos cuantos, luego, en uno de los puntos álgidos, mientras sus beats seguían, bajó y le soltó la caja a la reducida bolita que estaba pasándola bomba bailando junto a la valla de protección generando un remolino de manos y brazos, prestos para apañar alguno de los discos), volver a subir para darle con el mouse otro ratito a las yuxtaposiciones auditivas para, minutos después -bañado en sudor y alcohol, el atuendo reducido a sólo pantalones, la gente pidiendo más- culminar su set con un cover catártico de Scentless Apprentice de Nirvana que lo lleva de nuevo al centro de la pista, donde comparte el micrófono con quien esté cerca, coordina a la gente para agacharse y brincar con él donde explota el coro, se deja abrazar y es cargado y paseado en hombros por el recinto mientras el track acababa y con él uno de los shows más divertidos y personales en los que he estado en mucho tiempo.

para que entiendan:







*1 - sí, lo sé, si bien la mayoría de las bandas que han traído a el mx beat son una chingonería, y cada año han sido lo que está de onda entre la gente que gusta de bailar y cuyas referencias musicales están en la prensa extranjera, el myspace, los blogs, etc. etc. mucho del respetable (no todo, recalco, no todo) no está ahí tanto por la música. Algunos están ahí por el status de ser invitados a un “evento“ “exclusivo“ ( güeba, a ver duds, cuando ganen un premio o reciban una medalla y por eso cenen en casa del embajador, con ferreros rocher por bandejas, venga, pero un evento publicitario para miles de personas, pues no mamen), otros para ver y ser vistos (digo, uno no está hecho de maderita, ver chicas guapas siempre está bueno, igual en una de esas uno se atreve a hablarles, aunque eso no pase muy seguido y haya lugares mejores para acercarse a alguien) y otros tan sólo por la barra libre (esos no me molestan en lo más mínimo, es más muchach@s tráiganme una por favor).


*2 - Curiosamente el cartel repleto de ellos: María Daniela con la onda chica inocente al frente/chico malo en los controles, Titán y su onda cosmopacheca de hoyo funky pre-temblor, las Pippettes y el revival phil spectoresco de chicas de ensueño, WBA y el yacht dance (smooth, yet it rocks) pasado por Napoleon Dynamite, Babasónicos y su onda rockstar-70s-de-la-peralvillo...


okey suficientes palabras por el momento:




clicizquierdo aquí para bajar el night ripper...
clicizquierdo aquí para ver una lista de los sampleos que usa...


R.

12.2.07

Morrissey en el Palacio de Los Deporte (Cronica de Concierto)

Al menos 12000 personas pueden estar de acuerdo conmigo (bueno 11999 si quitamos al clavado que me tocó escuchar a la salida que nadamás decía que el sí llegó a ver a los Smiths y que ya estaba gordo y que nunca suplantarían a Marr y bla, bla, bla), quitando todo tipo de fanatismo cuasi-fundamentalista (que es lo que despierta este caballero en sus seguidores, alguno, me tocó ver en las pantallas, con un tatuaje de la cara del inglés en el pecho, otros nomás disfrazados), el pasado concierto de Morrissey en el D.F. fue uno de los mejores del año, si no es que el mejor.
Después de un interesante set abridor de Kristeen Young (sintetizador y batería desde St. Louis, 16 añitos, vocesota, protegida del Moz-Father) y un montaje en video de las influencias adolescentes de Steven Patrick (los New York Dolls, comedia blanca e imitadores británicos de Elvis, la Bardot y el Gainsbourg, Outtakes de East of Eden, Eurovision en los 70s) la gente empezaba a desesperar por ver al mancuniano. La pantalla cae, los músicos, vestidos como la familia Partridge, toman sus instrumentos y en un segundo entra Moz, impecablemente vestido, en su reciente papel de playboy italiano (con su primera de cuatro camisas), diciendo “Socorro, Socorro, Pánico, Pánico” y la gente se vuelve loca porque está abriendo con Panic. El hang the DJ da paso a First of the Gang, y las fresquecitas In The Future… y You Have Killed Me. Morrissey se entrega, en su británica y analmente retentiva manera, y nos muestra el catálogo de sus manierismos: se abre la camisa, se enreda con el cable, se agarra el copete, encoge un lado, se pega en el pecho, junta las manos, tienta y desprecia a los de enfrente.
Baja el ritmo tantito con Dissapointed y Ganglord (lado B reciente que sólo algunos conocen) y se empieza a dirigir al público brevemente, para tocar otra de los Smiths (un tercio del show fueron rolas de esa etapa): William It Was… que es seguida por otro clásico: Everyday Is Like Sunday, coreado más que nada por los más grandecitos. Otra del Ringleader, Dear God, presenta a la banda y toca Girlfriend In a Coma, brazos moviéndose de lado a lado; se sigue con Let Me Kiss You y a uno le dan ganas de abrazar a alguien. Amenaza con cantar Mexico pero la cambia por otra melancólica: I’ve Changed My Plea… La luz baja y suena el feedback de How Soon… Puños al aire, brazos al cielo, luz de estrobo y por un momento Moz pierde todo sentido del pudor que ha ganado con su panza de hombre de casi 50 y se encuera, su camisa se la queda alguien que pelea fuerte por ella. Otro cambio de prendas mientras acaba la canción y empieza el chovinista Mé / Xi / Co mutado a Mo / RRi / Sey; siguen otras tres del Ring que gradualmente van de nuevo bajando los ánimos (I Just Want to See the Boy Happy, I Will See You y Life is a Pigsty), preparándonos para Please, Please, Please Let Me Get What I Want, y con esa, el ojito Remy se hizo general porque además Moz se empieza a despedir. La sorpresa de la noche y de la nueva gira es National Front Disco, el Union Jack aparece por ahí (supongo que habría algún León-drinés en la audiencia) y los fans de antaño no se la créen. Moz sale del escenario con su banda, vuelven (con camisa nueva) para echar un único encore (como es costumbre del inglés) contundente que es Irish Blood.
Fue un Set con una combinación perfecta de nostalgia y novedad, para algunos corto (pero siempre son así sus sets, el señor es una diva que tiene que salir del escenario a las 11 puntual) pero sin duda satisfactorio, menos para el mamón del que hablé al principio.
Un detalle curioso, a petición del artista, adentro del auditorio no vendían ni cigarros, ni hamburguesas ni hot dogs; me gustará un chingo su música pero igual que después de cualquier concierto, mi noche acabó echando unos tacos por mi casa.
R.

Publicado en SNK de Diciembre del 06